

¿River ganó? ¡Sí señor lector!, no se da cuenta que desde el jueves está diluviando en Capital y Provincia ¿Por qué cree que es? ¿Por cuestiones netamente meteorológicas? ¡No! nada que ver. Esta lluvia torrencial que comenzó el jueves (el viernes paró), y no se sabe cuanto durará, fue porque el conjunto "Millonario" logró la victoria de visitante, frente a Argentinos Juniors por 2-1, y cortó una racha de 17 partidos sin ganar fuera del "Monumental" (Rosario Central en el Gigante de Arroyito, el 15/02/09).
El "Negro" Astrada planteó una defensa con tres en el fondo, con Almeyda como líbero, ya que Villagra estaba suspendido, y le dio una nueva oportunidad a Fabbiani como titular, por el lesionado Gallardo. El "Ogro" tuvo que salir reemplazado por Mauro Díaz a los veinte minutos del primer tiempo, a raíz de un codazo que le propinó Andrés Scotti, más fuerte que si se lo hubiera dado el "Increible Hulk" ¡Qúe mala suerte "Ogro", no te sale una!.
Al minuto de juego, el delantero de Argentinos, Ismael Sosa, reventó el travesaño del arco de Vega y parecía que venía la goleada ¡Gracias Dios por desviar esa pelota!. Minutos más tarde Ortega desperdició dos chances de gol consecutivas, mano a mano sólo con el arquero, pégandole muy mal a esa belleza redonda, la cual eran íntimos amigos, pero ultimamente se llevan peor que Riquelme y Palermo ¿Qué te pasa "Burrito" estás nervioso?.
Iban 29 minutos, Ortega recordó un poquito el que alguna vez fue y le metió un pase exquisito a Buonanotte para que éste definiera , de zurda, a la cueva ¡Al fin la metiste "Enano"! y River lograba algo que parecía imposible, ganar. Hacía unos minutos ya había empezado a llover, pero igualmente nadie esperaba ese gol. Así termino el primer tiempo, sin sobresaltos y con la hinchada visitante delirando al compás de la lluvia y creyendo que lo imposible podía convertirse en realidad.
Al comienzo del segundo tiempo todos se preguntaban como iba a responder River frente a la victoria parcial que mantenía hasta el momento, ya que las últimas veces que empezaó ganando (especialmente contra Boca) le terminaron empatando, o muchas veces ganando, debido a que el equipo se tiraba muy atrás. Pero el conjunto de Astrada siguió con la misma filosofía que en la primera etapa, presionar y salir de contraataque.
Argentinos tenía mucho tiempo la pelota pero casi ni generaba situaciones claras de gol. Las únicas dos o tres ocasiones de peligro que tuvo, se encontró con la pared Vega (a esta altura para los rivales es un muro, mejor dicho, "El muro de los lamentos", sino preguntenle a Cappa y Borghi), que no permitió que el "Bicho" empatara.
A los 25 minutos Astrada decide sacar al "Enano", que ya estaba sin nafta, por Mauro Rosales que no había jugado un minuto en todo el torneo debido a una grave lesión. Había mucha incertidumbre en los hinchas respecto al estado físico de "Speedy" (estaba más desaparecido que Yabrán), ya que no jugaba desde el 16/05/09 en la derrota 4-0 frente a Huracán. Pero nueve minutos más tarde, a los 34, se despejaron todas las dudas. La situación fue idéntica al primer gol, pero con otros interpretes y del otro arco: Mauro Díaz le mete un pase (no tanto como el del "Burrito") genial a su tocayo Rosales, y éste define igual que el "Enano", de zurda y a la cueva, allá, donde no llegan ni los ratones. Y lo festejó con lágrimas, mirando al cielo, que lloraba junto a él, y agradeciendole a Dios por esta nueva oportunidad que le da la vida (no la metía desde el 12/03/08 ante Universidad Católica, por la Libertadores).
El partido estaba dominado, ganando 2-0 y sin grandes sobresaltos. Pero River, fiel a su estilo (en los últimos tiempos), no podía ganar sin sufrir. Argentinos, que hasta ese momento no hacía nada, de repente, se convirtió en un temible monstruo. Generó tres situaciones en diez minutos. La primera fue un cabezazo de Scotti que Vega sacó por arriba del travesaño. La segunda, un disparo de afuera del área de Gustavo Oberman (ex River) que, nuevamente, despejó el arquero "Millonario". Y la tercera, a los 44 minutos, el penal convertido por Ortigoza tras una mano inexistente de Almeyda que el árbitro cobró. Beligoy ¿que viste?. Argentinos descontó a través del volante central, que desde los doce pasos tiene cien por ciento de efectividad (12/12),, faltando tres minutos para la finalización del partido y los recuerdos horrorosos volvieron a las mentes de cada jugador e hincha riverplatense. Fueron los tres minutos finales de un condenado a muerte. Finalmente no pasó nada, el juez señaló el final del encuentro y River ganó luego de nueve fechas.
Los hinchas durante gran parte del partido cantaron el clásico hit que se entona siempre que llueve: "Esta lluvia de m..... no quiere parar, si no para, que quilombo se va a armar". Si tiene que llover para que River gane, entonces yo canto: "Esta lluvia divina no quiere parar, que no pare, que no pare nunca más"
El "Negro" Astrada planteó una defensa con tres en el fondo, con Almeyda como líbero, ya que Villagra estaba suspendido, y le dio una nueva oportunidad a Fabbiani como titular, por el lesionado Gallardo. El "Ogro" tuvo que salir reemplazado por Mauro Díaz a los veinte minutos del primer tiempo, a raíz de un codazo que le propinó Andrés Scotti, más fuerte que si se lo hubiera dado el "Increible Hulk" ¡Qúe mala suerte "Ogro", no te sale una!.
Al minuto de juego, el delantero de Argentinos, Ismael Sosa, reventó el travesaño del arco de Vega y parecía que venía la goleada ¡Gracias Dios por desviar esa pelota!. Minutos más tarde Ortega desperdició dos chances de gol consecutivas, mano a mano sólo con el arquero, pégandole muy mal a esa belleza redonda, la cual eran íntimos amigos, pero ultimamente se llevan peor que Riquelme y Palermo ¿Qué te pasa "Burrito" estás nervioso?.
Iban 29 minutos, Ortega recordó un poquito el que alguna vez fue y le metió un pase exquisito a Buonanotte para que éste definiera , de zurda, a la cueva ¡Al fin la metiste "Enano"! y River lograba algo que parecía imposible, ganar. Hacía unos minutos ya había empezado a llover, pero igualmente nadie esperaba ese gol. Así termino el primer tiempo, sin sobresaltos y con la hinchada visitante delirando al compás de la lluvia y creyendo que lo imposible podía convertirse en realidad.
Al comienzo del segundo tiempo todos se preguntaban como iba a responder River frente a la victoria parcial que mantenía hasta el momento, ya que las últimas veces que empezaó ganando (especialmente contra Boca) le terminaron empatando, o muchas veces ganando, debido a que el equipo se tiraba muy atrás. Pero el conjunto de Astrada siguió con la misma filosofía que en la primera etapa, presionar y salir de contraataque.
Argentinos tenía mucho tiempo la pelota pero casi ni generaba situaciones claras de gol. Las únicas dos o tres ocasiones de peligro que tuvo, se encontró con la pared Vega (a esta altura para los rivales es un muro, mejor dicho, "El muro de los lamentos", sino preguntenle a Cappa y Borghi), que no permitió que el "Bicho" empatara.
A los 25 minutos Astrada decide sacar al "Enano", que ya estaba sin nafta, por Mauro Rosales que no había jugado un minuto en todo el torneo debido a una grave lesión. Había mucha incertidumbre en los hinchas respecto al estado físico de "Speedy" (estaba más desaparecido que Yabrán), ya que no jugaba desde el 16/05/09 en la derrota 4-0 frente a Huracán. Pero nueve minutos más tarde, a los 34, se despejaron todas las dudas. La situación fue idéntica al primer gol, pero con otros interpretes y del otro arco: Mauro Díaz le mete un pase (no tanto como el del "Burrito") genial a su tocayo Rosales, y éste define igual que el "Enano", de zurda y a la cueva, allá, donde no llegan ni los ratones. Y lo festejó con lágrimas, mirando al cielo, que lloraba junto a él, y agradeciendole a Dios por esta nueva oportunidad que le da la vida (no la metía desde el 12/03/08 ante Universidad Católica, por la Libertadores).
El partido estaba dominado, ganando 2-0 y sin grandes sobresaltos. Pero River, fiel a su estilo (en los últimos tiempos), no podía ganar sin sufrir. Argentinos, que hasta ese momento no hacía nada, de repente, se convirtió en un temible monstruo. Generó tres situaciones en diez minutos. La primera fue un cabezazo de Scotti que Vega sacó por arriba del travesaño. La segunda, un disparo de afuera del área de Gustavo Oberman (ex River) que, nuevamente, despejó el arquero "Millonario". Y la tercera, a los 44 minutos, el penal convertido por Ortigoza tras una mano inexistente de Almeyda que el árbitro cobró. Beligoy ¿que viste?. Argentinos descontó a través del volante central, que desde los doce pasos tiene cien por ciento de efectividad (12/12),, faltando tres minutos para la finalización del partido y los recuerdos horrorosos volvieron a las mentes de cada jugador e hincha riverplatense. Fueron los tres minutos finales de un condenado a muerte. Finalmente no pasó nada, el juez señaló el final del encuentro y River ganó luego de nueve fechas.
Los hinchas durante gran parte del partido cantaron el clásico hit que se entona siempre que llueve: "Esta lluvia de m..... no quiere parar, si no para, que quilombo se va a armar". Si tiene que llover para que River gane, entonces yo canto: "Esta lluvia divina no quiere parar, que no pare, que no pare nunca más"

Sin delantero de área, River fue ampliamente superior a su rival durante todo el primer tiempo y mereció irse al descanso con más de un gol de diferencia ¡Abelairas sos más zurdo que el Ché Guevara!. Boca salió muy asustado y la única que tuvo en la etapa inicial fue un disparo de media distancia de Ariel Rosada que pasó muy lejos del arco de Vega. En cambio la "banda" arrancó con todo, y ya a los seis minutos tuvo la primera: Buonannotte le mete un pase genial a Domingo, y éste le pega muy cerca del palo de Abbondanzieri ¡Ay nene si entraba esa!. Luego, el partido estaba trabadisimo en la mitad de la cancha y nadie llegaba con claridad al arco contrario, hasta que a los 25 minutos el "enano" baja el balón ¡Dos veces! con la mano dentro del área a lo Fillol ¿es arquero o volante éste muchacho?, el árbitro no lo ve, y posteriormente el lateral izquierdo rival, Monzó, se lo lleva puesto al chiquitín de voz aflautada, como un camión a un triciclo, y Laverni cobra ¡Penal!. En ese momento muchos hinchas riverplatenses que estaban en la cancha, siguiendo el partido por televisión, o con la radio pegada al oído, miraron al cielo y le suplicaron a Dios que esa pelota entrara. Gallardo va a patear desde los doce pasos pero Ortega embaladisimo le pide que por favor se lo deje patear a él. El "muñeco" generoso como siempre (ya le había dejado por voluntad propia la camiseta con el número diez en la pretemporada) se lo cede. Ariel toma infima carrera, le pega más suave que una brisa de verano al palo izquierdo del arquero, y el "Pato" se adelantó como un auto de Fórmula uno, ¡Line-man como no vas a ver eso!, y tapó el penal como en sus mejores épocas (hace mucho). Con los antecedentes que tiene este equipo y como se llegaba al derby, todos creían (me incluyo), que era la única chance clara que iba a tener River para convertir, pero no fue así. Tres minutos después de la masita del "Burrito", nueva falta a Bounannotte y el juez cobra tiro libre. Abelairas se para frente a la pelota junto a Gallardo y el "muñeco" le dice al zurdo que se tiene fe para pegarle como en el primer superclásico. Los múltiples recuerdos de la gente eran inevitables ¿como no volver a imaginarse gritando otra vez como en "La bombonera"?. Mismo ejecutor, distancia casi igual e idéntico deseo: que ese balón entrara como sea, como aquel 19 de abril. Y así fue, ese derechazo delicioso se clavó al ángulo del "Pato" (a partir de ahora ve un muñeco y llora) como si el tiempo no hubiese pasado, como si el Mesías se reencarnara en él, cuyo grito de agradecimiento se escuchó en todo el país, "Muñeeeeco, muñeeeeeco". 




